
El domingo 01/05, el Estado Libre Asociado de Puerto Rico anunció que no pagaría los US$ 422 millones que vencían ese día, entrando así en el mayor default de su historia.
La isla atraviesa una dura crisis, con la peor estadística de desempleo de la última década, lo que está empujando a los jóvenes boricuas a emigrar de manera masiva. El país camina desde hace 1 año al borde de la bancarrota, con una deuda pública de US$ 73.000 millones (el 105% de sus ingresos como Estado), que es incapaz de pagar.
El default del 01/05 es el más grande dentro de una serie continua de defaults que ha venido protagonizando la isla caída en desgracia, pero el gran temor es que no será el último.
El 01/07, Puerto Rico enfrenta una serie de pagos aún mayores y, a menos que el Congreso estadounidense lo rescate, el prospecto es el mismo. “En esa fecha vencen cerca de US$ 2.000 millones, de los cuales aproximadamente US$ 800 millones consisten de bonos de obligaciones generales que tienen una garantía explícita en la Constitución puertorriqueña. El impago de una suma mayor de deuda no solo dispararía una ola de demandas de los acreedores, sino que también ensombrecería el mercado norteamericano de bonos municipales de US$ 3.700 billones, que ha sido durante décadas una fuente esencial de financiamiento de obra pública”, advierte el diario The New York Times.
Obligaciones pero no derechos de un US state
Para el diario mexicano El Economista, “Puerto Rico se enfrenta a las consecuencia de años de indefinición entre la autonomía o la completa anexión estadounidense.”
Puerto Rico es un territorio no incorporado de USA, con estatus de autogobierno. Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses desde 1917, cuando el Congreso de USA aprobó la Ley Jones, explica Wikipedia.
Aunque su relación con Estados Unidos es similar a la de un estado que integra USA, y se le permitió la redacción de una Constitución que regule sus asuntos internos, está sujeto a los poderes plenos del Congreso estadounidense mediante la Cláusula Territorial. Esto significa que el poder de ejercer su soberanía recae en el Congreso de USA, y los poderes existentes en la isla, al no gozar de protección en la Constitución estadounidense, son revocables.
Puerto Rico es un estado libre asociado a USA: si bien tiene la obligación de cumplir con ciertas regulaciones económicas de ese país, no goza del derecho de acogerse a un proceso de quiebra tal como tienen los estados estadounidenses.
El gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, ha tratado en reiteradas ocasiones de impulsar una reforma en Washington DC que permita a los puertorriqueños acogerse al capítulo 9 de la Ley de Quiebras federal estadounidense, explica el periódico mexicano El Economista.
“Esta ley permitió a ciudades como Detroit (Michigan) en el 2013 obtener fondos federales para solventar su deuda pública, de alrededor de US$ 18,500 millones, la mayor deuda municipal de la historia estadounidense, 25% de la deuda puertorriqueña”, dice el periódico. Pero, a causa de que Puerto Rico es un territorio de Estados Unidos pero no integrado a USA, la superpotencia está eximida de financiar a la isla en tiempos de crisis, ya que la Constitución estadunidense y muchas de las leyes financieras no tienen jurisprudencia dentro de Puerto Rico.
Por otro lado, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, declaró que se le tiene que poner “orden al caos” boricua.
La idea propuesta por los republicanos es crear una junta de control financiero en la isla, hipótesis muy resistida por los puertorriqueños (el 01/05 ocurrieron marchas en contra de esta propuesta). Esta junta, que permitiría hacer los recortes necesarios en el área pública para afrontar el pago de la deuda, es un requisito que la mayoría republicana en el Congreso estadounidense quiere imponer como condición para aprobar una legislación que incluya herramientas para atender la reestructuración de la deuda de la isla.
Sin embargo, quienes se manifestaron en contra de la creación de la junta explicaron que el ajuste republicano significaría el despido de 29.596 empleados públicos y 18.327 trabajadores en el sector privado, según reveló la cadena de noticias Univisión.
10 años de recesión económica, pérdida de empleo y gasto excesivo
Para El Economista, la situación de Puerto Rico tiene su origen en buena parte en la decisión del Congreso estadounidense en 2006 de revocar la exención fiscal de la cual gozaban las empresas que invertían en Puerto Rico, principalmente dedicadas a manufacturas.
Esta limitación provocó que muchas empresas abandonaran la isla, lo que implicó “el inicio del detrimento vertiginoso del empleo y la economía local, creando una bomba de tiempo”, explica El Economista. “Washington preparó todo para que la isla fracasara”, escribió Michael Moran, de la revista estadounidense Foreign Policy, apuntando en la misma dirección.
“Y ahora que el territorio está al borde del colapso financiero, el Congreso se está lavando las manos de la culpa. (…) Porque Puerto Rico no tiene su propia moneda, no puede devaluar para salir de la deuda. Está atado a una entidad mucho más grande que, aún en los peores momentos, se pregunta si el fracaso de una pequeña posesión en el Caribe vale la pena su tiempo”, agregó Moran.
Pero, por supuesto, el Gobierno de la isla aportó lo propio a la crisis actual, utilizando el financiamiento destinado a la ampliación de la infraestructura en gasto corriente.
“Durante años se sobrestimaron los ingresos y se subestimaron los egresos”, especificó el investigador y catedrático de la Universidad de Puerto Rico, José Javier Colón Morera, en entrevista con El Economista.“Puerto Rico ha estado en recesión económica desde hace aproximadamente 10 años, causada por varios factores. Los trabajos en industrias empezaron a dejar el país luego de que determinados créditos tributarios, conocidos oficialmente como Sección 936, expiraron. La crisis económica global de 2007 solo intensificó los impactos negativos en Puerto Rico. Como resultado, la tasa de desempleo del territorio es de 12,2%, más del doble que el 5% de tasa de desempleo para Estados Unidos. Sus tasas de pobreza son las más altas del país”, explica el The New York Times.
El nivel de desempleo en la isla caribeña ha ido incrementando paulatinamente desde 2007. La crisis ha provocado que se perdieran, de febrero de aquel año al mismo periodo de 2016, alrededor de 134.000 empleos, según datos del Banco Gubernamental de Fomento (BGF).
“Para cubrir su déficit presupuestario, el Gobierno de Puerto Rico comenzó fuertemente a pedir préstamos a un mix de fondos de inversión y fondos de cobertura, y sus niveles de deuda se inflaron hasta US$ 72.000 millones. Sus niveles de deuda se han vuelto tan grandes que el Gobierno no puede pagarlas y proveer servicios gubernamentales básicos. Aproximadamente un tercio del ingreso tributario puertorriqueño va a la cobertura de la deuda”, explicó la entidad bancaria.
Diáspora récord
“Yo nací en Puerto Rico
Y en Nueva York me críe
Ay! pero nunca me olvidaré
De mi tierra borinqueña”,
canción del cantante de salsa Héctor Lavoe.
El cantante Héctor Lavoe emigró a Nueva York en la década del ’60 con el sueño de conseguir fama y fortuna. Tal como Lavoe, los jóvenes puertorriqueños de hoy (también se los conoce como boricuas, ya que Borinquén sería el nombre con el que se identificaba a la isla antes de la llegada de los españoles, según estudios) emigran de manera masiva hacia el país del norte.
Durante la década del ’50, hubo una ola migratoria tan grande de Puerto Rico a USA que recibió el nombre de 'Gran Éxodo'. La cantidad de boricuas que están emigrando hoy, según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, es mayor que la de ese entonces, dando lugar al 2do. Gran Éxodo.
En 2014, Puerto Rico perdió el 1,8% de su población. Ese año, según las cifras difundidas por el Instituto de Estadísticas, unas 84.000 personas emigraron de Puerto Rico a Estados Unidos, mientras que en dirección contraria lo hicieron unas 20.000, lo que equivale a una emigración neta de 64.000 personas.
“Este porcentaje es el más elevado de la última década, según los datos incluidos en el Perfil del Migrante 2014, elaborado a partir de la Encuesta sobre la Comunidad de la Oficina del Censo de USA y los datos de tráfico aéreo de pasajeros recopilados por la Oficina Federal de Estadísticas de Transporte. Estos últimos muestran que para el quinquenio de 2010-2014, salieron en avión unas 263.000 personas más de las que entraron en la isla. Según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, esta cifra es más alta que los 237.000 emigrantes que el destacado demógrafo puertorriqueño José L. Vázquez Calzada estimó durante el pico de la Gran Migración que se vivió en la isla hace exactamente 6 décadas, para el periodo 1950-1954”, afirmó el periódico de Los Ángeles, La Opinión.
“El perfil del migrante 2014 confirma lo que ya veníamos observando y anticipando hace unos meses: en términos absolutos, la ola migratoria actual superó el Gran Éxodo de la década de 1950”, dijo el director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de la isla, Mario Marazzi Santiago, según La Opinión.
“De confirmarse esta observación, estamos viviendo el éxodo más grande en la historia de Puerto Rico y en los próximos años, cuando se escriba la historia de la ola migratoria actual, se describirá como la 2da. Gran Migración o 2do. Gran Éxodo de Puerto Rico”, añadió.
“La población en Puerto Rico emigra por mejores condiciones de vida, lo que en cierto modo también complica el tema de la deuda, sobre todo si se comprende que el sector de la población que deja la isla en mayor cantidad son los jóvenes. Conforme más migración hay, se hace más obvio que Puerto Rico no tendrá los recursos para crecer”, dijo Colón Morera a El Economista.
“Puerto Rico pierde competitividad; el aislamiento al cual ha sido sometido por su estatus político es parte de las causas por las cuales la deuda se ha incrementado”, concluyó.